Es factible, pero no recomendable. Al ser un instrumento de detección de factores de riesgo, y aunque el lenguaje es comprensible, es deseable que haya un profesional que pueda hacer precisiones sobre las respuestas. Además, si hay un profesional, el familiar podrá manifestar y resolver dudas e impresiones a la hora de responder.

Además, se ha visto que la interacción entre entrevistador y familia a la hora de abordar los temas que sugieren los ítems (vinculación, apego, inseguridades en la crianza) proporciona una información cualitativa bastante útil para vivenciar el clima emocional que vivía aquel núcleo familiar.